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16/5/13

Bolivia Una sociedad sin Control?

Bolivia una sociedad sin control? Sin reglas de juego?

Por Fuch Para que escribir grandes articulos, tal véz sean necesarias sólo algunas líneas. Imaginen a Bolivia como cuerpo con tres estructuras, cada una girando en sentido contrario. El problema es saber si las relaciones que existen entre ellas son : de yuxtaposición, colisión o articulación. Cada estrucutra tiene su propia logica o principio: competencia, pertenencia y rivalidad, Si nosotros detectamos la existencia del caracter de la relaciones estaremos en condiciones de pronunciarnos por qué Bolivia patina durante siglos cualquiera sea el regimen: populista, fascista, liberal,.socialista....

4/5/13

BASES PARA UNA REFLEXION KATARISTA

 BASES PARA UNA REFLEXION KATARISTA
 
Fernando Untoja

¿Como comprender hoy, los sueños, la acción y la explosión del cuerpo y de la memoria? Si reflexionar es acción, la acción es lucha contra y para. Entonces la Rebelión debe ser la tarea para aniquilar una etapa. Para empezar debemos afirmar que hasta el presente las utopías en nuestro país no han hecho más que imitar la historia-mundo, por escisión o desplazamiento de fronteras.
Esta imitación ha des-cerebrado las naciones, los individuos y pueblos; lo cierto es que se imitó las revoluciones de los otros, las autonomías, la auto-organización y la política de los otros. Podemos avanzar indicando que la historia herética es una intención vacía, saca su última fuerza en lo humano, bien que ella utilice movimientos mundanos transformados, pero, justamente en tanto que utopía de transformación y no de imitación, es eso que podemos llamar el Pachakuty es decir un retorno de sí-mismo.
Los primeros en plantear el Pachakuty como devenir de la hegemonía kolla somos los kataristas. Entonces pensar y comprender la rebelión que no sea más que reflejo o reflexión filosófica sino más bien, como la identidad radical de una lucha como desdoblamiento contra el mundo y para el mundo.
Pachakuty es retornar a uno mismo como individuo y colectividad, retornar al mundo, es también cuando el mundo vuelve a nosotros; es en esta simultaneidad o Ayra que se opera el Pachakuty, la comprensión y la acción en este proceso exige ciertas condiciones, que todo Katarista debe emprender.
La primera condición es hacer una lucha contra la filosofía y para ella; ya que el Mundo es, aquel que tiene forma de filosofía. La segunda es subordinar la cuestión de la rebelión a la lucha; puesto que la primera está muy dirigida contra el mundo; mientras que la segunda, en su indeterminación está en contra… más que para…
Dos operaciones distintas son necesarias para que la sublevación no se agote en el mundo (y no solamente en la historia). Para empezar sin duda, es tomar la sublevación, como una forma a priori de nuestra relación al mundo (historia comprendida); luego la sublevación debe ser tal que esté suficientemente separada del mundo, para no deber nada de su realidad y no obedecer al principio de la rebelión suficiente. Es la única manera de proceder y protegernos (sin que sea una autodefensa), de los fantasmas de una rebelión absoluta y puramente religiosa o ideológica.

3/5/13

La Filosofia Andina entre el "nosotros" y los "otros" (II)

Filosofía entre el “nosotros” y los “Otros” (II)
Por FernandoUntoja 

En la primera parte dejamos establecido que existía una dificultad para abordar el problema de la “filosofía andina”. La percepción partía siempre desde la visión occidental bajo la lógica de “Occidente y sus otros”. Ahora presentamos la manera como se esfuerzan los “otros” para representar la filosofía andina. B.- Historia de la filosofía y cosmogonía andina Blithz Lozada, no habla de la filosofía andina sino de la manera como se esfuerzan los “otros” en representar el pensamiento andino; presenta a los otros hablando de nosotros, presenta los trabajos de la etnología. Si bien las francesas hacen una presentación de los ritos, costumbres, para reconstituir el pensamiento andino; la descripción da ciertamente elementos para especular “un orden de las cosas”. Lo real, en los trabajos de los etnólogos es visto, desde la exterioridad, esta visión de los otros sobre nosotros puede distorsionar y escamotear la filosofía como el acceso al orden de las cosas. Sabemos que la aprehensión del orden de las cosas, aparece para los chinos con /en el Tao Teking, son los chinos que hablan, es el chino que habla, es la cultura china que está expresada; el lenguaje, la historia es en chino; el Tao no se refiere de los otros, los chinos están. Su pensamiento toma el camino afirmativo no necesitan del otro para mostrar el sentido del Tao, son ellos que producen. Mientras que los textos que presenta Blithz, buscan representar la alteridad; es con los ojos de occidente que se busca la representación del tiempo; se busca en algunos símbolos y términos del Aymara y Quechua, cierto estos pueden ayudar desde lo local para inferir una representación del tiempo, todo este esfuerzo que presenta Blithz son varias figuras cosmogónicas. El Sol, El volcán, la violencia, la fuerza, el diablo, el caos… ¿Es la historia de la cosmogonía andina entonces?, Lamentablemente la falta de textos escritos en los andes presenta un gran problemas, el poco conocimiento o dominio de las lenguas Aymara y quechua es otro de los limitantes para hacer el trabajo etimológico. Por eso autores como Joaquín de Fiore construyen desde la mirada teológica occidental y presenta uno de los primeros mundos y del tiempo para los andes. Blithz, deja establecido su tema, “la filosofía especulativa de la historia”, esta historia, es la historia de la lectura realizada sobre el mundo, en todos los textos que presenta Blithz, son los “otros” que tienen su palabra sobre el orden de las cosas en el mundo andino. Mirada de las etnólogas francesas, es la mirada de los otros, así la descripción está presentado con mucha coherencia, pero no existe garantía para el mostrarse del pensamiento; sabemos, que la descripción de las sociedades siempre lleva los filtros culturales de las sociedades occidentales. Esto no quiere decir que, los trabajos de Therese B. Cassagne y A. Fioravanti, y O. Harris, no sirvan; son estudios y descripciones importantes; muestran cómo en el mundo Andina, los Aymara o Quechua reproducen su mundo a través del imaginario, los ritos... etc. Pero estamos seguros que esos imaginarios están envueltos de otros valores, de otros significados; entonces pasar por los andes no basta. (Ni los bolivianos hemos logrado aprehender siendo productos de esta vivencia). Es posible que sirvan como elementos para poder reconstruir la filosofía andina, pero ¿acaso no era mejor que lo real andino hable, en nuestros filósofos? Dejando las configuraciones de O Harris, y de Robert Randall, en el texto de Blithz encuentro, un planteamiento muy valioso para trabajar en el futuro; es la noción del tiempo en el mundo andino. Blithz presenta a José Imbelloni quien trabaja desde otra óptica para entender el pensamiento andino. Es a través de los términos: pacha, pacha-cuti, cuti, tijra que se abre las perspectivas para comprender el tiempo desde el caos, la separación, las transformaciones y el sentido del Pachakuty

La Filosofia Andina entre el "nosotros" y los "otros"

Ayra la Voz Libertaria publicará por partes el texto de la intervención de Fernando Untoja en el comentario de la revista Kollasuyu en el aniversario de la Carrera de Filosofía de la UMSA

 Mucho se habla de Occidente y los otros, también se habla del pensamiento de la alteridad, este último como algo que cuestionaría Occidente. Pero ¿qué es Occidente? Estamos frente a un círculo en la relación entre Occidente y los otros u Occidente y sus otros: el uno gira en torno a los otros y los otros giran en torno al uno. ¿En ese círculo es donde se encuentra la filosofía Andina? Hasta ahora, en todo el recorrido del texto Kolla-suyo, la Filosofía Andina tiene el estatus de un dato otro. A partir de este dato sin saber que es ella, se cuestiona Occidente.Podemos remarcar, tomando a los propios pensadores occidentales que Occidente es un tejido de exclusiones: sus excluidos son el loco, la mujer, el judío, el salvaje, el izquierdista, el drogadicto, los sidosos, los fascistas, los homosexuales etc. son ellos que forman sus Otros; cuando estos excluidos alzan su
voz, Occidente busca reponerse, reorientarse, abrirse al Otro.Cierto es Occidente que habla de “sus otros”, sus otros son laconstrucción de Occidente, ahora bien ¿es en esa relación quequeremos comprender el orden de las cosas?, ¿Los kolla (Aymaraquechua) somos sus otros? Si somos sus otros, hablamos y hacemos filosofía en tanto que sus otros; pero, si somos “Nosotros”, ¿Occidente es el otro?, pensar desde nosotros exige y al menos intentar elaborar un Tao-Teking Andino. Entonces estamos ante un problema de la identidad. Cierto el desafío es grande; y este texto debe ser tomado como los primeros intentos de este gran desafío. En este comentario dos cosas van a rondar en nuestra mente; por una parte ¿Sabemos que es Occidente y su filosofía?, y por otra cual el estatus de la Filosofía Andina? Difícil de responder que es Occidente, pero sin embargo nos podemos pronunciar que Occidente produce sus otros a partir de un conjunto de sistemas filosóficos. ¿Y qué de lo Andino y su filosofía? Si asumimos que somos “sus otros” de Occidente, lo andino está junto al mundo de los locos y de los drogadictos. Pero si somos “nos-otros”, estamos en la obligación de pensar el orden de las cosas, es decir filosofar y reconstruir la Filosofía Andina.Lo que me fascina, en este texto, es ver un sólo hilo conductor atravesando en todo el cuerpo y también en las gesticulaciones del pensamiento de cada autor; este consiste en pensar desde la alteridad; ya sea para negar o afirmar la existencia de la Filosofía Andina. Son valiosos intentos de pensar recurriendo a la negatividad para luego poder afirmar la positividad de la filosofía Andina. Tengo un valioso texto en mis manos, con diez miradas sobre la Filosofía Andina, una producción que expresa los intentos de acercamiento al orden de las cosas en el mundo Andino. Pero Andino es más del orden geográfico, mientras que la filosofía es del orden topológico. Estos diez puntos de vista ya están ordenadas, ¿cómo podría reordenarlos? O cómo podría al menos encontrar una afinidad especifica, puesto que todos hablan de la Filosofía. Pero es difícil referirse a la existencia de una filosofía, existente. No existe en ninguno de los autores, o al menos un intento de formulación de la concepción del orden de las cosas, no pido sistematización, sino, un topos desde donde uno pueda ubicar los diferentes temas de la filosofía. A pesar de la existencia de un mundo mítico, de ritos, de arquitectura, organización del espacio y del tiempo, la pareja, una o dos lenguas vivientes, un orden del discurso sobre las cosas, y humanos mirando las cosas y actuando en ese mundo, tenemos filósofos que al estilo de Sísifo no pueden ascender las montañas de los andes. En los diferentes textos, la mirada es desde la visión occidental y siempre referida y reiterada como sigue: “que en la filosofía Andina, no es como en la filosofía Occidental…..”, “no existe filosofía occidental”, “no creo que exista una filosofía Aymara”• Algo más etc. Pero algo existe; un esfuerzo para re-construir la filosofía Andina, esto exige descodificar las estructuras y geno-estructuras mentales partiendo de los mitos, ritos, lenguaje, la etimología, historia y la vida de los humanos actuales y no banalizar la filosofía a simples debates del “todo en el todo”. Para comentar este texto tomo sólo algunos autores, es una selección arbitraria. 1) Aproximación a la filosofía andina desde la filosofía de la Historia; Estermann, Blithz, 2) Debates y especulación en filosofía (Continuará…) I.- Aproximación a la filosofía andina desde la filosofía de la Historia A.- La alteridad que interpela según Estermann José Estermann, reivindica la Filosofía Andina, recurriendo a elementos de la historia del pensamiento occidental, el punto de apoyo sigue siendo occidental, su mirada es desde occidente, opera por negatividad: “El problema filosófico del “otro” y de la “otra” filosofía también es el problema de la alteridad filosófica, es decir: de “otra filosofía”. A partir de ahí, espera que la filosofía occidental tome consciencia de su “culturalidad, racialidad hasta masculinidad…. los otros paradigmas no serán reconocidos como “filosofías”, sino a lo mejor… (Kollasuyu; Pág. 13). El texto no específica lo Occidental; recordemos que lo Occidental bajo sus diversos sistemas filosóficos se proclama ser de razón; Occidente o el triunfo de la Razón, El tiempo es dinero. Estermann, entre el pensamiento occidental y la alteridad; recurre a la filosofía occidental para encontrar una positividad de la filosofía Andina. Del lado occidental considera la filosofía como mono-cultural, excluyente. Mientras que la filosofía Andina es definida con una frase muy fuerte pero muy débil en tanto que para comprender un pensamiento: “el pensamiento andino es de por si incluyente y busca la complementariedad. No procura una “universalidad”, descontextualizada sino más bien una “pluri-diversidad” filosófica, cultural y civilizatoria” (Kollasuyu: Pág. 17) Todas estas afirmaciones están acompañadas, por términos como “indígenas” “pueblos”, “sabiduría milenaria”, “incluyente”, “humanidad completa e integral y filosofías indígenas”. La desconstrucción intercultural de la filosofía Occidental se debe realizar con un dialogo; problema: un dialogo es posible cuando existe al menos un concepción del orden de las cosas y ¿cuál es esa? Al mismo tiempo que sugiere un dialogo, critica la inviabilidad filosófica del indianismo e indigenismo sin precisar qué sentido tienen éstas. Todo el texto está acompañado por afirmaciones como: “La Filosofía Andina trata de representar la complentariedad esencial de todo lo que existe en la forma de la integralidad. La Filosofía Andina parte de la no dualidad mientras que la Occidental está marcada por dualismos, para reivindicar la tercera posibilidad, (tertion non datur). La Filosofía Andina piensa en dualidades polares y no en dualismos y los principales fundantes son el principio de la relacionalidad, de complementariedad y de reciprocidad. Estermann rechaza la división o la separación y deja para la filosofía Occidental ¿En qué quedamos con la noción de Pacha que es uno de los elementos centrales del pensamiento Aymara? Estermann nos dice: “me parece que la alteridad filosófica, en este caso la filosofía andina, puede contribuir muchísimo para plantear estos desafíos y para diseñar algunas pistas de desconstrucción y reconstrucción tanto para el quehacer filosófico como para misma teología” (Kollasuyu: Pág.19). Su valor es dar pautas para cuestionar la filosofía Occidental sin tomar en cuenta los sistemas de pensamiento occidental (pero si existe Filosofía andina esta hace parte del conjunto del sistema de pensamiento humano). Pues cada hominización procura una concepción del orden de las cosas. Es decir filosofía. El problema está en saber cómo está sistematizado y el desafío es que, lo real hable bajo en la concepción de los filósofos. Lo que hace Estermann es criticar la filosofía occidental en nombre de la filosofía andina, sin la filosofía andina. Lo que veo en Estermann es: ojos de un etnólogo, que imagina como podría ser el pensamiento andino, haciendo una crítica de la filosofía Occidental trata de encontrar la “otra” manera de pensar, es decir se habla del “otro”, busca que el otro hable. Pero ¿no es acaso ese “otro” producto de Occidente? Estermann hace parte de “sus otros” de occidente. En el discurso de Estermann, es Occidente que habla, es occidente que busca la filosofía Andina. Una frase que está casi al final del texto, expresa la manera como Estermann imagina lo que debe hacer Occidente, es decir pide, a Occidente para que reconozca la Filosofía Andina. “Es preciso que la filosofía tome en cuenta en serio la cuestión de la alteridad filosófica y que deje inspirarse por la otra y el otro, en el sentido de una desconstrucción intercultural de su propia riqueza histórica y racional, que a la vez es una tremenda pobreza frente a la riqueza multicultural y sinfónica de la sabiduría de los pueblos”. Ahí está, el reclamo del ”otro” a Occidente.


Caudillo convertido en redentor  
Por Fernando Untoja 

El continente latino-americano está marcado en su historia por ciclos políticos en los que unas veces son las dictaduras militares y en otras las dictaduras revolucionarias las que exponen a sus caudillos siempre con prácticas autoritarias; existen tantos caudillos como santos. Los que estudian las sociedades del Sur siempre encuentran las proezas de los “grandes” caudillos. Estas parecen tener su base sociológica y política en estructuras entrecruzadas donde las relaciones feudales y de parentesco imprimen una tradición, más que principios políticos y democráticos. El péndulo de la política está entre dictaduras y revoluciones; lo común a ambas son las prácticas fascistas.Ambas mantuvieron relaciones de reciprocidad con las masas en base al clientelismo, la prebenda, generalizando el asistencialismo en una sociedad donde el individuo espera el “don” del “líder”. Entre jocosidad y política la consigna es la lucha contra: la “rosca”, la “dependencia”, el “imperialismo”, el “saqueo de los recursos naturales” y los “enemigos de la patria”. Las multitudes y el caudillo reproducen en complicidad las relaciones de opresión y de dominación,
en esta relación feudal de las cosas siempre se encuentra un chivo expiatorio: para unos son los rojos para otros los derechistas; una concepción dicotómica que se constituye en una barrera para la democracia en muchos países. Actualmente esta concepción marca las políticas en Venezuela, Bolivia, Nicaragua, sociedades donde la desigualdad entre las clases es abismal, la consigna sigue siendo “igualdad para todos”. Y para justificar mitifican al caudillo, que pronto “resucitará”, y volverá como el “redentor de los pobres”. La búsqueda de la “igualdad para todos” es también para los caudillos la razón para perpetuarse en el poder. Se alienan muy rápidamente con la función de poder; el poder les envuelve en una esquizofrenia donde tanto el caudillo como las masas privilegian sólo el corto plazo. En ese juego perverso se hace creer que el “pueblo tiene el poder” para concentrar el poder en manos del caudillo. Y para que la gente no olvide se cambia de nombre a los puentes, calles, museos, aeropuertos… con el nombre del dictador. Buscan la inmortalidad gravando y sacralizando las “obras” con grandes plaquetas y desfiles. Lo que cuenta es dejar el sello, la huella antes que políticas de Estado y de desarrollo global; los acólitos o los llunk’us convierten al caudillo cuando aún vive en jefe espiritual, “fundador” de “corrientes políticas”: peronismo, barrientismo,
palenquismo, evismo, chavismo. Esta aspiración de “entrar en la historia” es el síntoma de la desesperación de todo político cargado de valores feudales decorados con un discurso revolucionario. En ese escenario se debe entender el “fin de un caudillo” en Venezuela, los manipuladores de masas necesitan convertir al caudillo en ícono, santo, apóstol y redentor. En sociedades marcadas por relaciones de parentesco y estructuras feudales la izquierda latinoamericana necesita sacralizar a déspotas y caudillos. Lo cierto es que a estas alturas de la historia esas prácticas son parte de un pasado, pero que golpea estructuralmente las relaciones sociales, entonces la construcción de la democracia se hace difícil todavía. La tarea es romper con todo mundo de ficción que no deja pensar ni decidir La distribución del excedente bajo formas de bonos y subvenciones convierte al caudillo en un “dictador bueno” e incluso se dice que en el mundo se necesitan más dictadores como él. Los pretextos en que se apoya el caudillo son siempre; el nacionalismo,
socialismo e indigenismo.Nunca dejaron de depender de ideas o elucubraciones de sus “amos pensadores” para construir una sociedad. Cuando el socialismo real había muerto en Europa, se necesitaba otro pretexto de dominación destinado para los otros de Occidente, por eso alguien elaboró la receta del socialismo del siglo XXI para los pueblos emergentes; la aplicación de esta receta es el Estado convertido en mercader.

Katarismo crítica al Indigenismo

Capitulo I.- El Estado desde la visión Katarista Introducción. 


La interpretación del proceso de formación del Estado, permite comprender el carácter de este; y seguir el movimiento de ideas desvela los imaginarios y el escamoteo de la presencia real de la Nación Aymara-Quechua . Entonces estamos ante una realidad histórica y una realidad de la ideología. En ese juego nuestra obligación es hacer surgir una otra interpretación y otra mirada desde el escenario de los Aymara-Quechua, que de ahora en adelante llamaremos la identidad kolla. 
El proceso de la formación social y política sólo puede ser comprendido si se analiza el carácter del Estado en Bolivia; no haremos todo el recorrido y revisión de la historia, sino sólo daremos algunas pautas para apoyar nuestra afirmación y nuestro argumento.
Es necesario algunas consideraciones sobre la manera como se presenta la presencia del Estado en Bolivia, hasta ahora las interpretaciones vienen desde la óptica institucional feudal-colonial. Desde la constitución misma del Estado, los kolla nos encontramos frente a una aplastante producción de discurso e imaginarios que provienen de los pensadores del poder. Quiero remarcar que este texto lleva explícitamente, la lectura y la interpretación de alguien que hace parte y dice algo desde su posición. 
Nuestra tesis principal es: existe un “Estado importado”, exógeno a una realidad, marcado por el carácter colonial, sus instituciones funcionan con una lógica feudal y arrastra problemas no resueltos desde 1825. Desde los años 90 algunos al constatar el no funcionamiento de la economía y del Estado, recién y tibiamente señalan que existen problemas irresueltos, pero nadie explica que problemas y por qué este desfase permanente en el funcionamiento. Ahora bien ¿Cuál es el problema en cuestión? 
A.- Un recorrido necesario parar la interpretación
Bolivia como sociedad y país, no encuentra soluciones de largo alcance, no es novedad para muchos la repetitividad de los actos políticos, leyes, reformas, nuevos decoros, e imaginar que avanzamos con grandes transformaciones, es como si no mirásemos la topología circundante. 
Queremos marcar algunos puntos de referencia para este pequeño trabajo, pues consideramos que son puntos a ser tomadas como hitos o faros en la historia, desde donde podamos apreciar todo el proceso socio-político del país. Cierto en 1825 se funda un Estado, pero sin Nación, los problemas no resueltos quedan suspendidas (colgadas) desde ese momento. El 1952 es el primer intento para relacionar o encontrar una correspondencia entre el Estado y la Nación; pero el proceso del 52, en lugar de articular busca construir la Nación desde el Estado; un proceso que continua hasta nuestros días. 
Otro elemento importante en ese funcionamiento de la sociedad y el Estado es la formación de un escenario subterráneo de contestación (años 70), con el indianismo y Katarismo, pero para las viejas ideologías y las prácticas políticas patrimonialistas no interesa; la tradición política e ideológica gira en torno a la lucha entre derecha e izquierda; la posición Indianista y Katarista denuncia la ideología nacionalista del MNR y el nacionalismo militar. 
Sin embargo para fines demagógicos cada grupo sea de izquierda o derecha formula poses colonialistas e indigenistas: “incluir a los campesinos al Estado”, bajo la concepción feudal de la política consideran a los indianista s y Kataristas como grupos políticos de campesinos, o ideologías arcaicas y cuanto más fuerte se hace la contestación tanto la derecha como la izquierda descargan los prejuicios coloniales indicando que son grupos racistas que quieren hacer el racismo a la inversa. 
En el fondo lo que buscan es escamotear la identidad política kolla, desfigurar con un discurso progresista o marxista, para minimizar y ridiculizar las contestaciones de los kolla . Muchos que escribían en ese sentido, desde los años 2005 se convierten en indigenistas. 
Sin hacer recuento de los puntos más críticos del proceso político republicano, es necesario sin embargo señalar los puntos de transformación y reactivación de los vectores y la metamorfosis de las fuerzas en el recorrido de casi 200 años. Sólo este detour historique puede ayudarnos a comprender el significado de la democracia, el indigenismo, indianismo, Katarismo y lo pluri-cultural. 
Quien no entiende la relación Nación-Estado y el funcionamiento de la lógica estatal en Bolivia, no entenderá el carácter de la democracia, la Constituyente ni los objetivos de éstas y menos el Estado Plurinacional. El 1995 con la Participación Popular se plantea otro intento de acoplamiento entre el Estado y la Nación, se disemina la figura institucional en los últimos rincones del País, proceso que da inicio al poder local estatal. Entre 2002-2003 el Estado importado, enfrenta nuevos problemas; desde 2006 la sociedad boliviana se encuentra en la incertidumbre a pesar de la “constitución” del Estado Plurinacional. 
La crisis actual que vive la sociedad boliviana es la prolongación del entrecruzamiento de una serie de factores históricos adversos y perversos. Para poder comprender la democracia en estos últimos treinta años, es necesario tomar en cuenta varios campos: político, económico, cultural-étnico; cada campo está marcado por un juego de fuerzas con contradicciones irreductibles 
El gran problema para las ciencias sociales es saber el estatus de “unidad” de la sociedad. Se arrastró una serie de problemas no resueltos, contradicciones y sobre todo una institucionalidad mutilada de elementos más esenciales que necesita un Estado. 
Esta debilidad institucional, (la falta de un referente), no pudo producir una visión estratégica de País, de Estado y de Sociedad. El Estado boliviano, en lugar de consolidarse entró en un proceso de desmoronamiento, abriendo un proceso social y político de conflicto latente. A lo largo de la historia de Bolivia se asiste a una acumulación de fuerzas internas en los campos económico, político y cultural y al mismo tiempo una fuerza externa envolvente conocido como globalización. Entre las fuerzas internas podemos identificar, la formación de grupos económicos en el mundo kolla, sobre todo mercaderes que apuntan a la acumulación mercantil, inmobiliaria en todo el país. Por otro lado está el sector empresarial que stagna ante el proceso de la mundialización del Capital y no logra un posicionamiento competitivo por falta de elementos como: innovación, creatividad, competitividad. Mientras que en el campo político vemos fuerzas tradicionales que buscan un reacomodo en las esferas del Estado (partidos, agrupaciones), la función de poder consideran como algo dado y la posición que ocupan como hereditario; esta forma de practicar la política es la regla en la sociedad boliviana; esta misma fijación de las cosas es cuestionada desde el campo ideológico, fundamentalmente por indianistas y Kataristas, crítica que desnuda las relaciones feudales en el ejercicio del poder. Esto provoca un remolino en las fuerzas de izquierda y derecha para recomponer el posicionamiento político e ideológico. La recomposición del poder recurre al indigenismo, una ideología colonial, que sirve para frenar y confundir las posiciones del Indianismo y Katarismo. No son las ideas dominantes, que van a ser las ideas de los dominantes, sino las ideas de la rebelión, de los dominados que van a ser instrumentos de manipulación. La recomposición del poder, cualquiera sea el nombre que se le dé, sigue siendo la reproducción de las formas de poder con mentalidad feudal. 
El reacomodo de las fuerzas se opera rápidamente, frente a contestaciones que se forman en los diferentes ámbitos. Las posiciones ideológicas indianistas y Kataristas, facilitan el brote de nuevas fuerzas encapsuladas hasta entonces. La acumulación económica y la reinterpretación de valores nacionales hace que estas fuerzas pasen del mimetismo a un cuestionamiento y afrenta al orden social y político: desafía el orden establecido con simbolismos, fiestas, cantos, ritos. En la medida en que toma fuerza lo simbólico de las “fuerzas pasivas” ésta debilita la reproducción ideológica dominante, entonces provoca la pérdida de referentes y el cuestionamiento del principio de autoridad se hace la norma. 
Este tipo de procesos es propio de sociedades colonizadas, que por diferentes razones no logra constituir un Estado propio. Por eso es importante, dejar establecido que en la historia existen Naciones sin Estado (Palestinos, kurdos, Aymara, Quechua, Guaraníes…), que si bien, esas naciones ocupan un territorio, tienen una lengua, cultura, espiritualidad y sentimiento de pertenencia a un conjunto, ellas no tienen Estado. También en la historia existen Estados sin Nación, como es el caso de algunos Estados del llamado “tercer mundo” creados artificialmente a partir de antiguas fronteras coloniales. De este caso releva la situación del Estado Boliviano, un Estado sin Nación, formado sobre poderes y territorios coloniales. Este Estado sin Nación durante casi cerca de dos siglos busca construir una Nación pero fracasa en cada intento. Este carácter artificial del Estado Boliviano y su enfrentamiento con las Naciones ha llevado a la decadencia ideológica y la recomposición del poder y sus instituciones desde los años 2000. 
El Estado Boliviano sin Nación mantiene el proceso colonial, interioriza una serie de relaciones de dominación como ser: económicas, religiosas, políticas y escamotea toda forma de afirmación de identidad nacional. Ante el fracaso y la descomposición ideológica del Estado sin Nación, se plantea para el siglo 21, la re-fundación del Estado, esta vez, dicen a partir de las naciones. ¿Se alcanzó este reto? pensamos que no. La construcción de un Estado para el siglo XXI a nuestro juicio será protagonizada por la hegemonía o la dominancia kolla en el país.